Toda operación que aspire a generar Certificados de Ahorro Energético sigue una de estas dos vías: la actuación estandarizada o la actuación singular. No son intercambiables, y elegir la equivocada obliga a rehacer el expediente.
La vía estandarizada
Es la ruta principal. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico pública un catálogo de medidas en el que cada actuación se recoge en una ficha. Si su operación encaja en una de ellas y cumple sus requisitos, el camino está trazado de antemano.
Cada ficha define cuatro cosas:
- el ámbito de aplicación, es decir a qué tipo de instalación se aplica;
- los requisitos técnicos que debe cumplir la actuación;
- la fórmula de cálculo del ahorro energético;
- la documentación justificativa exigida.
La ventaja es la previsibilidad. El método de cálculo no se discute: viene dado. Sabemos desde el primer día qué justificantes habrá que reunir y qué condiciones técnicas hay que respetar durante la obra.
El catálogo se organiza en cinco sectores, cada uno con su prefijo de código:
RES residencial, TER terciario, IND industrial, TRA transporte y AGR
agrario. Una ficha se identifica por ese prefijo y un número, por ejemplo
IND170 o TER030.
La vía singular
Cuando una operación no encaja en ninguna ficha del catálogo, puede tramitarse como actuación singular. El ahorro se evalúa entonces caso por caso, conforme al procedimiento previsto en la normativa.
Es la vía natural para las operaciones de proceso industrial poco frecuentes, para las combinaciones de medidas que ninguna ficha contempla por separado, y para las tecnologías que el catálogo todavía no ha incorporado.
A cambio de esa flexibilidad, exige un trabajo de justificación mayor: hay que demostrar la metodología de cálculo, no solo aplicarla.
Cómo se decide
El orden de análisis es siempre el mismo:
- Identificar el sector al que pertenece la instalación.
- Buscar en el catálogo si existe una ficha aplicable.
- Contrastar los requisitos de esa ficha con la realidad de la instalación.
- Si no encaja en ninguna, valorar la vía singular.
El punto tres es donde se juega la partida. Una actuación puede parecer que encaja en una ficha y no cumplir uno de sus requisitos técnicos. Detectarlo antes de ejecutar la obra cuesta una reunión; detectarlo después cuesta el expediente.
Un detalle que conviene no pasar por alto
El catálogo no es estático. Se actualiza mediante resoluciones del MITECO publicadas en el BOE, y esas actualizaciones pueden incorporar fichas nuevas, revisar parámetros técnicos o modificar la metodología de cálculo.
La versión que importa es la vigente en el momento de la actuación, no la que se consultó al preparar el presupuesto meses antes. Verificarlo forma parte del encuadre previo.
Puede consultar el catálogo oficial en la web del MITECO y el listado de actuaciones por sector en nuestra sección de sectores.